Lo que más me sorprendió fue verlo juguetear entre las patas del toro, intentando jalar, como si fuera un pastor, la soga que amarraba su cuello. El toro lo toleraba pacientemente. Dicen que ya es adulto, pero parece más un cachorro.
Luego de ver el amanecer, Doña Rufa prepara el desayuno en su cocina de leña. Este consiste en una infusión de anís, pan serrano, mote y sopa de quinua.
puntos de vista